IDEOLOGÍA Y DERECHO

por Cátedra

(Por Ramón Torres Molina): La teoría marxista subestimó los estudios relativos a la teoría general del derecho considerando que carecía de un nivel propio de análisis, ya que el sistema normativo era el efecto de las condiciones económicas y sociales de la estructura de la sociedad. Con la superación de las concepciones del marxismo dogmático se reelaboraron los conceptos básicos de la teoría marxista, revalorándose el contenido relativamente autónomo de la superestructura jurídico-política e ideológica. Como consecuencia de estas nuevas interpretaciones, la teoría del derecho se convierte en uno de los niveles de análisis en el estudio de la teoría general de los modos de producción, rescatándose así el sentido dado por Marx a las relaciones entre la estructura y la superestructura.

La práctica revolucionaria de los países del Tercer Mundo renueva, también, el estudio de la teoría del derecho y de los sistemas legales, por las siguientes razones:

a) el acceso al poder de algunos movimientos de liberación dio origen a un sistema normativo —el derecho de liberación que sustituye al derecho colonial— que es un instrumento del impulso revolucionario. Surgieron así nuevas figuras jurídicas que reemplazan a las establecidas por el derecho liberal, el derecho colonial y el derecho represivo;

b) el cuestionamiento de la dependencia de los países del Tercer Mundo exige por parte de los movimientos de liberación la utilización, durante cierta etapa, de algunas de las formas legales vigentes, que puedan favorecer el desarrollo del proceso de liberación o atenuar la acción represiva establecida por el derecho colonial;

c) coyunturas históricas complejas como las de Chile, permitieron durante un tiempo, la coexistencia de las luchas revolucionarias de masas con la utilización de la legalidad vigente. Junto a las batallas políticas fueron necesarias batallas legales y una legalidad creada con una finalidad determinada, fue instrumentada políticamente con una finalidad opuesta en apoyo del avance revolucionario;

d) unidos a los criterios revolucionarios que dan un nuevo valor a los estudios jurídicos, se desarrolla también, principalmente en Europa pero con repercusión en sectores políticos del Tercer Mundo, los puntos de vista del marxismo reformista que sostienen el “transito pacífico al socialismo” o “la vía legal al socialismo” convirtiendo al derecho en uno de los elementos principales, o el principal, de esa transformación evolutiva.

Los estudios de Marx que se refieren al derecho pertenecen a las llamadas obras de juventud y son principalmente Crítica de la filosofía del Estado de Hegel e Introducción a la crítica de la filosofía del Derecho de Hegel. Posteriormente, en la Ideología Alemana, Marx y Engels analizan el tema en el capitulo La relación entre el Estado y el Derecho y la propiedad (1).

Las obras de juventud fueron escritas en una etapa en la que el pensamiento de Marx estaba en formación; son básicamente obras ideológicas y no científicas. No existe todavía la teoría sistemática de “El Capital”, donde se establecen las bases del materialismo dialéctico y del materialismo histórico, a través del estudio de las condiciones reales del proceso de producción del conocimiento, de la teoría general de los modos de producción y de la teoría del modo de producción capitalista. De la misma forma en que Althusser estudia la filosofía marxista partiendo de El Capital y no de las llamadas obras filosóficas de Marx (que son todavía obras ideológicas), la teoría marxista del derecho debe tomar como punto de partida las obras de Marx que exponen los conceptos del materialismo histórico y del materialismo dialéctico, fundamentalmente El Capital, aún cuando no traten específicamente sobre la teoría jurídica. Tomando la imagen de Althusser podríamos decir que es necesario hacer una lectura jurídica de El Capital y de las demás obras no ideológicas de Marx para extraer de ellas los principios de la teoría marxista del derecho. Estas obras suponen una concepción del derecho, aunque esa concepción no esté desarrollada.

Ciertas obras teóricas que se apoyan en los trabajos jurídicos de Marx no han sometido a crítica a estas obras; no han deslindado, en consecuencia, los enunciados teóricos de los ideológicos. Lenin, para sistematizar la teoría marxista del estado, no utiliza las obras de juventud de Marx (la mayoría de estas obras no habían sido publicadas cuando escribía Lenin, pero había obras de la primera época de Marx que ya eran conocidas) sino obras que incidentalmente se refieren al estado como Las luchas de clases en Francia, El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, La guerra civil en Francia y Crítica del programa de Gotha.

De la misma forma, en estas obras encontramos “en estado práctico” los principios de la teoría marxista del derecho.

En el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, Marx ubica al derecho y a la ideología en la superestructura del modo de producción (2). Toda formación social está constituida, según Marx por tres niveles principales que son:

a) la estructura económica;
b) la superestructura jurídico-política;
c) la superestructura ideológica o “formas de conciencia social”.

La estructura económica desempeña el papel predominante en una formación social, pero sobre ella actúan, con autonomía relativa, las instancias jurídico-política e ideológica. Un modo de producción nos da un derecho que se corresponde con la estructura económica que conforma ese modo de producción. También, a ese modo de producción corresponden “formas de conciencia sodal” o ideologías que se expresan de diversas maneras, entre otras, a través del ordenamiento jurídico. Las ideologías y el sistema normativo ayudan a mantener y a reproducir las relaciones de producción existentes en una formación social; hay algunas excepciones a este principio general que se dan cuando el derecho no se adecúa a las necesidades que surgen de la evolución política de una sociedad, contribuyendo al deterioro de esas relaciones le producción y por lo tanto a su superación.

El nivel ideológico es una realidad objetiva que no es un conocimiento verdadero. La ideología es un reconocimiento que distorsiona la aprehensión de lo real, aunque es a la vez el efecto de lo real. Igual que el derecho se ubica en la superestructura, pero se expresa en las diferentes instancias de la sociedad. Actúa así como cohesionador de la formación social a través de diferentes niveles ideológicos —que representar« distintas posiciones culturales, de clases, de grupos, de sectores de clase— subordinados a la ideología dominante. En una sociedad de clases la ideología tiene como finalidad mantener la dominación de una clase sobre otra y reproducir socialmente el mismo mecanismo que asegure la subsistencia del modo de producción.

El sistema legal de una sociedad es una manifestación de la ideología dominante. Tomado en un sentido sociológico, un sistema de normas es un conjunto de pautas generales que influyen en conducta de los integrantes de una formación social. Esas pautas reflejan las “formas de conciencia social”, el sistema de valores que predominan en una sociedad, es decir la ideología dominante. Para que un sistema normativo sea un sistema legal es, necesario que esté establecido formalmente, que las normas del deber ser instituidas por el sistema tengan un mecanismo que asegure coercitivamente el cumplimiento de la conducta buscada, o la sanción para toda acción contraria a ella (3). Desde este punto de vista el derecho puede definirse como un sistema ideológico-normativo formalmente establecido.

Las normas jurídicas responden a una ideología, a una representación deformada de la realidad que se corresponde con los valores dominantes. La historia del derecho demuestra su carácter ideológico y una expresión gráfica de ello lo dan los modos de producción anteriores al capitalista —modo de producción esclavista, modo de producción feudal— en los que cada clase social o estamento tenían sus propias normas o fueros. En la sociedad capitalista esta ideología está encubierta por la igualdad formal que establecen los ordenamientos jurídicos liberales.

La subsistencia de formas jurídicas que se mantienen en diferentes modos de producción, contribuye a encubrir el carácter ideológico del derecho. Formas del derecho romano subsisten en el derecho liberal, aunque el sistema de relaciones que reglamenta sea distinto.

La práctica teórica del derecho nos pone en contacto con una dimensión formal y otra fáctica. El conocimiento jurídico es la síntesis de conceptos teóricos y empíricos. Los intentos de “purificación” de la ciencia jurídica como el de Kelsen delimitan aspectos metodológicos, pero los sistemas de normas que estudiaremos no son una “geometría jurídica” o “lógica jurídica” de los que es posible eliminar la ideología; las normas jurídicas contienen valores que expresan la ideología de las clases dominantes. Tampoco puede hacerse ciencia jurídica creando una metafísica de valores, tomándolos como algo separado del ordenamiento jurídico. Un valor tiene relevancia jurídica cuando una norma jurídica lo establece; los valores no contenidos en el ordenamiento jurídico pueden llegar a ser normas sociales pero no son normas jurídicas. El derecho es en un aspecto una “geometría” o una “lógica”, pero que además expresa en su sistema normativo valores que responden a la ideología dominante.

Pero la ciencia jurídica no es meramente una ciencia formal, como las matemáticas o la lógica; al actuar sobre la realidad, el ordenamiento jurídico tiene una doble incidencia fáctica que se expresa:

a) mediante el cumplimiento efectivo de la conducta querida por el sistema normativo;

b) por la intervención coactiva del órgano jurisdiccional que responde, según lo establece el sistema de normas, a la ideología dominante.

c) por el margen de indeterminación de las normas generales al ser aplicadas al caso concreto, que hacen que la resolución del órgano jurisdiccional este fundada —consciente o inconscientemente— en el sistema de valores creados por la ideología dominante.

En ciertos momentos de la historia la influencia de la ideología dominante llega a tener un desarrollo taI, que la conducta del deber ser establecida por el sistema normativo se cumple por el peso de ese predominio ideológico. La coerción, en ese caso, es un último recurso contra la llamada “conducta desviada”.

Cuando la ideología que fundamenta un sistema jurídico es cuestionada por nuevas capas sociales en ascenso, la conducta del deber ser es impuesta mediante la coerción del aparato del estado. En las formas extremas del derecho colonial que tienen un fundamento ideológico aceptado sólo por reducidos sectores internos que comparten el sistema de dominación que se impone desde el exterior, el derecho es coactividad pura, o sea que nos encontramos en presencia del derecho represivo.

Durante las épocas de transformación social en las que existe una disputa ideológica y política entre clases sociales antagónicas, nacen nuevas normas, que progresivamente pueden irse institucionalizando por !as distintas formas de de poder creados por la práctica revolucionaria . Surgen así formas de poder popular o de “dualidad de poderes” que son antagónicas con el sistema institucional establecido. Es el germen de una nueva legalidad que tiene efectividad sobre los sectores populares en ascenso, que rechazan la vieja legalidad mantenida por la fuerza del aparato del estado.

(1) Althusser hace la siguiente clasificación de las obras de Marx:
a) Obras de juventud (1840-1844), entre las que se encuentran las siguientes: “Tesis de Doctorado”, “La Sagrada Familia”, “Crítica a la Filosofía del Estado de Hegel”;”Critica a la Filosofía del Derecho de Hegel”, “Manuscrito económico-filosófico de 1844”.
b) Obras de ruptura (1845) “Tesis sobre Feuerbach” y “La ideología Alemana”.
c) Obras de maduración (1845-1857): “Manifiesto comunista”, “Miseria de la Filosofía” y “Salarios, precios y ganancias”.
d) Obras de madurez: (1857-1883) , entre ellas: “Introducción a la crítica de la economía política” y “El Capital”.Ver Althusser Louis y Balibar Etiene, “Para leer El Capital”, México, Siglo XXI, 1969.
(2) Escribe Marx en el prólogo a la “Contribución a la crítica de la economía política”:
“El resultado general a que llegué que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la producción social de sus existencia, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones y producción que corresponde a una determinada fase del desarrollo de las fuerzas productiva materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se eleva un edificio jurídico y político y a la que corresponde determinada forma de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de los cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revolucionará, más o menos rápidamente, todo el inmenso edificio erigido sobre ellas. Cuando se estudian esas revoluciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo y del mismo modo que no podemos juzgar a los hombres por lo que piensan de sí mismo, tampoco podemos juzgar a estas épocas de revolución por su conciencia, sino que por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que pueden alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos solo brotan cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.
“A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas progresivas de la formación económica de la sociedad, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno – burgués. Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción, antagónicas no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vidas de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa, brinda, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo”. Ver Marx — Engels, Obras Escogidas, Buenos Aires, Cartago 1957 ps. 239-242.
(3) Las leyes de causalidad de la naturaleza establecen una relación de causa a efecto que determinan la regularidad de esos efectos. Las normas establecen como principio una conducta deseada, con independencia de que esa conducta efectivamente se cumpla. Por eso son normas del deber ser.

(Publicado por el Instituto de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. 1973).

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