UNITARIOS Y FEDERALES. LA FORMACIÓN DEL ESTADO NACIONAL Y EL PRINCIPIO DE SOBERANÍA

por Cátedra

(Por Ramón Torres Molina): Cuando abordamos los temas de la historia argentina es necesario aclarar que dado el nivel de la investigación empírica en la reconstrucción de nuestro pasado, las afirmaciones que se puedan hacer, o gran parte de ellas, , son aproximaciones al tema, las primeras conclusiones o puntos de vista, que necesariamente deben ser complementados por investigaciones posteriores que pueden llegar a rectificar conclusiones que en algún momento se esbozan. Uno de los problemas claves de la historiografía argentina es que hasta el momento ha utilizado escaso material. empírico, documental, para la reconstrucción de nuestro pasado y cuando accedemos a archivos o fuentes documentales que con anterioridad no han sido trabajadas, ese estudio de nuevas fuentes documentales muchas veces rectifica o modifica las conclusiones a las que ha llegado la investigación histórica hasta ese momento Por lo tanto, creo que siempre que abordamos el tema de la historia argentina debemos tener en cuenta, como frase permanente, la investigación histórica argentina ha llegado hasta este momento a estas conclusiones que nos indican que los hechos y la interpretación de tales hechos y procesos pueden ser de esta manera pero a su vez pueden ser rectificadas por investigaciones posteriores.

El tema de Unitarios y Federales reviste particular importancia en el estudio de nuestro pasado histórico por diversas razones. Primero porque abarca una época muy significativa de nuestra historia, la etapa histórica que la historiografía denomina de las guerras civiles. Pero además de eso, de abarcar como cincuenta años de nuestra historia, con las derivaciones que tiene esa lucha entre unitarios y federales, tiene su importancia, también porque el federalismo en nuestro país es uno de los tres casos de federalismo histórico que existen en el mundo. Junto con el de Estados Unidos o con el de la Confederación Suiza, el nuestro es el tercer ejemplo de federalismo histórico que se dio y se diferencia notoriamente del federalismo estadounidense y del federalismo suizo por las características con las que se forma. Los federalismos posteriores (existen en la actualidad estados federales o han existido en el pasado) no tienen una base histórica. Si tomamos por ejemplo el caso de Brasil, que en la actualidad tiene una organización federal, observaríamos que pasa en pocos años de un Estado centralizado monárquico a un Estado federal. Entonces es una descentralización administrativa del poder central porque se considera más adecuada al gobierno de ese territorio dada su extensión y las características geográficas adoptar esa forma de organización del Estado. De la misma forma podríamos referirnos a las descentralizaciones administrativas que hay en Venezuela o las que se están produciendo en este momento en Europa, por ejemplo en Alemania, o los llamados federalismos que son las autonomías regionales que se alcanzan en diversos Estados, por ejemplo el Estado español; o podríamos hablar también de otro tipo de federalismo que se base en diferencias regionales muy marcadas pero más que diferencias regionales se basa en la unificación de un Estado de diferentes nacionalidades, como puede ser el federalismo soviético al cual podríamos llamar federalismo de las nacionalidades. Por eso, el caso de Estados Unidos, el de Suiza y Argentina constituyen los tres únicos casos de federalismos que se configuran a través de un proceso histórico determinado.

Pero mientras el proceso federal clásico, tal como se dio en Estados Unidos o en Suiza, es un proceso de creciente centralización del Estado mediante el cual cantones o estados —que con anterioridad eran independientes— en un determinado momento se reúnen median¬te pactos para organizar un Estado confederal y, posteriormente, para centralizar en forma mayor ese Estado y lograr un Estado federal ( o sea que se va de la descentralización de estados o cantones independientes hacia un gobierno confederal y un gobierno federal en un proceso de creciente centralización), el proceso del federalismo argentino es inverso porque partimos de un Estado unificado, de un Estado unitario, de un Estado centralizado que es el que nos da la Revolución de Mayo, el que existe en el momento de producirse la Revolución de Mayo, que se rompe (en un proceso que voy a tratar de explicar) con posterioridad a la Revolución de Mayo y que luego comienza un proceso de reunificación a través del Pacto Federal y de la Constitución del ‘53 en forma progresiva; es el proceso de reconstrucción del Estado centralizado.

Y el federalismo en nuestro país nos pone en contacto con temas que son claves en la formación de todo Estado (teniendo en cuenta la época en que se desarrolla el federalismo en nuestro país y la lucha entre unitarios y federales) porque nos encontramos en presencia del proceso que se dio en diversos países, fundamentalmente los europeos, de formación de los estados nacionales y de culminación de las revoluciones burguesas.

El triunfo de las revoluciones burguesas fue paralelo a la formación de los estados nacionales; la formación de los estados nacionales latinoamericanos se produjo en forma simultánea con ciertas formaciones de los estados nacionales europeos; la formación de los esta¬dos nacionales latinoamericanos precede, por ejemplo, a la formación del estado nacional alemán o a la formación del estado nacional italiano; es posterior, naturalmente, a la formación del estado nacional es¬pañol, o al estado nacional francés, o al estado nacional inglés, pero se enmarca dentro de ese proceso de formación de los estados nacionales y en el proceso de revoluciones burguesas de los países europeos. Y al producirse las revoluciones por la emancipación hispanoamericana, las tareas históricas que encaran los países que Inician la tarea de construcción de un estado independiente se relacionan con esa formación del estado nacional y con ese triunfo y consolidación de las revoluciones burguesas en los países europeos.

La consecuencia natural, normal, de la formación de un estado nacional y del triunfo de una revolución burguesa es la formación de un estado único, centralizado, de un estado unitario. El estado nacional unifica diversas realidades históricas; en Europa, unifica la soberanía distribuida en distintos feudos en un único estado nacional, luchando contra esos restos feudales. Fue la tarea histórica de las monarquías absolutas europeas y en consecuencia, las revoluciones burguesas cuando desplazan a los regímenes monárquicos europeos, he¬redan y utilizan un estado nacional unificado que es un estado unitario. Los estados federales son excepciones, en la generalidad de los casos nos encontramos en presencia de ese estado unificado. La consecuencia natural de la formación de los estados nacionales es, entonces, la formación de un estado centralizado.

Si relacionamos eso con la etapa que se cumple en nuestro país, a partir de la Revolución de Mayo, veríamos cómo juega —en relación con esa formación del estado nacional— el surgimiento del federalismo y el surgimiento de las corrientes unitarias.

Un artículo de Sergio Bagú, publicado en la Revista de Historia en el año ‘57 que dirigía el profesor Barba, se titula de la siguiente manera: “Los unitarios, el partido de la unidad nacional”. Entonces Bagú establecía la analogía entre el papel cumplido por las monarquías absolutas al formar los estados nacionales europeos y el papel que cumplía el partido unitario al mantener la unidad del régimen. Y sostenía (creo que con un criterio acertado desde el punto de vista teórico) que el estado unitario era el que estaba en condiciones más adecuadas para cumplir con las tareas históricas que se planteaban las Provincias Unidas. Si teníamos que encarar todo un proceso de guerras por la independencia, si teníamos que trazar estrategias para triunfar en esas guerras de independencia, si había que desarrollar una política económica determinada que permitiera el des¬arrollo económico de nuestro país, más adecuado para cumplir esas ta¬reas resultaba —en el pensamiento de Bagú— el estado unitario, que permitía coordinar y centralizar. Todas esas tareas, que un estado federal que disgregaba el ejercicio del poder y que dificultaba, en consecuencia, ese planeamiento de tipo estratégico, esa planificación generalizada y el cumplimiento, entonces, de las tareas históricas planteadas en la guerra de independencia, eran obstaculizadas por un estado federal.

Desde mi punto de vista, y desde el punto de vista teórico (analizando teóricamente el problema, al margen de la realidad histórica de nuestro país) creo que los argumentos de Bagú son inobjetables. Nada mejor que un estado centralizado para el cumplimiento de esas tareas históricas. Pero si nosotros observamos la realidad histórica de nuestro país y tratamos de determinar cómo se dio el proceso de surgi¬miento del federalismo, observaríamos que las conclusiones son diferentes.

El federalismo tuvo su origen en nuestro país, sin ninguna duda, a través de la acción desarrollada por Artigas, que levanta las banderas federales. Sobre el origen del federalismo argentino se han planteado diversas teorías. Por ejemplo, Alberdi y muchos historiadores que si¬guen su pensamiento (casi sería la doctrina clásica sobre el origen del federalismo argentino), indicarían que la base del federalismo argentino, estaría dada por la existencia de los cabildos.

Los cabildos, con cierta descentralización del poder, serían el eje sobre el cual se asentó posteriormente el federalismo.

Otros autores se refieren a las influencias ideológicas. Cómo se desarrolla el federalismo en Estados Unidos y se estudia el fenómeno de los Estados Unidos, se tiene conocimiento de los textos constitucionales de Estados Unidos y su realidad política entonces, esa influencia ideológica, convence a ciertas personas que lo más adecuado para la región es descentralizar el estado a través de una forma de tipo federal.

Entiendo que el origen del federalismo argentino debemos buscarlo en otras razones, en razones de tipo histórico. No en esas influencias de tipo ideológico y no en la influencia de los cabildos; los cabildos existieron en toda América y sin embargo el federalismo histórico se dio exclusivamente en nuestro país y no en el resto de los países hispanoamericanos.

En la Banda Oriental, con influencia en el actual litoral argentino, surgen por primera vez las expresiones del pensamiento federal. Pero si estudiamos con algún detenimiento el origen del federalismo de Artigas, del federalismo del litoral argentino, observaríamos que es consecuencia de hechos políticos bien determinados. En 1811 la Junta Grande primero y el Triunvirato firman y ratifican con los ocupantes realistas de la Banda Oriental el Armisticio de Montevideo. Mediante ese armisticio el Triunvirato se comprometía a levantar el sitio de Montevideo, que los patriotas orientales habían impuesto después de la insurrección popular de abril de 1811 en la Banda Oriental, dejando toda la Banda Oriental en poder realista. Como contrapartida de lo cual el poder realista asentado en Montevideo levantaba el bloqueo naval que afectaba al puerto de Buenos Aires y a su comercio exterior. Eso dio lugar al conocido éxodo del pueblo oriental mediante el cual Artigas con gran parte de la población oriental cruzó el río Uruguay y se trasladó a territorio entrerriano. Pero a partir de ese momento Artigas empezó a actuar con autonomía frente al poder central que no solucionaba los problemas históricos que tenía planteados el país en esa región. Primero existe autonomía y se nota muy claramente en documentos que en el año ’11 envía Artigas al gobierno central de Bue¬nos Aires, donde le reclama acción para llevar adelante la guerra contra el ocupante realista y dice que actuará con autonomía frente a la posible recepción o no de los recursos que está reclamando y,a fines de 1811 partidas que responden al mando de Artigas vuelven a invadir la Banda Oriental, culminando toda esa lucha con el segundo sitio de Montevideo.

A partir de ese momento, a partir de 1811, Artigas (y se nota con toda claridad en 1812) actúa con autonomía del gobierno central para solucionar uno de los problemas claves que tenía planteados la región que no era solucionado por el gobierno central. Si retomamos la tesis de Bagú (que desde el punto de vista teórico me parece aceptable) observaríamos que el rompimiento del estado centralizado y la acción autónoma del federalismo que se inicia con Artigas a partir de la firma del Armisticio de Montevideo, a fines de 1811, tiene lugar con un objetivo contrario al que plantea Bagú como hipótesis. La hipótesis de Bagú: un estado centralizado sirve para el cumplimiento de las ta¬reas de la guerra de independencia; la realidad histórica nos demuestra: Artigas rompe con el estado centralizado (Artigas y todo el pro¬ceso que se deriva del fenómeno artiguista o sea todo el federalismo del Litoral), pero no lo hace para trabar u oponerse a la tarea histórica que tiene planteada nuestro país, que es llevar adelante la guerra de independencia, sino al contrario, rompe con ese estado centralizado para llevar adelante esa tarea histórica que el gobierno central, en esa región, no cumple, dejándole abandonada a la ocupación realista, como es la consecuencia de la firma del Armisticio de Montevideo.

Creo que lo que es importante destacar es eso. Que, primero, a fines de 1811 hay autonomía de Artigas y ruptura del estado centralizado, pero no hay ningún planteo federal por parte de Artigas a fines de 1811 y en 1812. Que se sistematiza esa política autónoma adoptada por Artigas, posteriormente, con la elaboración de las instrucciones del año ‘13, cuando ya se tiene conocimiento del derecho constitucional norteamericano, sistematizándosela bajo la forma de estado federal por¬que le sirve esa posición autónoma que estaba manteniendo para llevar a cabo las guerras de independencia. Primero hay autonomía y después hay un fundamento teórico de esa autonomía en un estado federal que sirve, es necesaria, pata llevar adelante la tarea histórica que tiene planteada nuestro país.

Si observamos los otros ejes estructuradores del federalismo en nuestro país veremos que ocurre lo mismo en diferentes regiones; pero se nota con más claridad el cumplimiento de esta tarea histórica, y sobre todo se nota porque no se dio la coincidencia entre la autonomía y la teoría federal.

A partir de 1813 el estado unitario emanado de la potestad de los reyes de España, del estado absolutista español, se sigue manteniendo en forma centralizada salvo en la región del actual litoral argentino y en la Banda Oriental, el primer lugar donde se produce el conflicto en la configuración de nuestro estado nacional.

El segundo conflicto, la segunda ruptura de ese estado centralista, se observa en la provincia de Salta. Ello ocurre en 1815, cuando como consecuencia de la estrategia desarrollada por Rondeau, de la estrategia errónea que desarrollaba el Ejército del Norte, que no sabia captar y apreciar la realidad de la zona para defender la región del Alto Perú y del norte de lo que hoy es nuestro país,y que no atendía las sugerencias de Güemes, que si interpreta esa realidad y el sentimiento popular y que pudo llevar adelante la llamada Guerra Gaucha, que es un episodio estudiado en casi todas las academias militares del mundo, la guerra que desarrolla Güemes frente a las invasiones realistas, que culmina con la derrota de siete invasiones a través de una fuerza popular sin contar con la organización de un ejército de línea.

Entonces el conflicto que se produce entre los objetivos estraté¬gicos que plantea Güemes interpretando todo el sentimiento de la población para la defensa del norte y el que hace el comando del Ejército del Norte al mando de Rondeau, produce la ruptura y la separación de Güemes del Ejército del Norte después del combate del Puesto del Marqués. Güemes se apodera de los armamentos del Ejército del Norte que habían quedado en reserva en la región de Salta; pero se apodera de esos elementos no para utilizarlos contra el gobierno central o contra el Ejército del Norte, sino que lo hace para utilizarlos para la defensa de esa región de nuestro país que la expresión del gobierno central que era el Ejército del Norte, en este caso por una inadecuada estrategia, no sabía llevar adelante.

Entonces en el caso de Güemes ocurre lo mismo que con Artigas. Se rompe el estado centralizado, se producen dificultades para la centralización estratégica en el cumplimiento de las tareas que tiene planteadas nuestro estado, pero no se lo hace para frenar o no llevar adelante las guerras de la independencia sino por todo lo contrario. En este caso por la incapacidad de las fuerzas armadas del gobierno central (el Ejército del Norte) para la defensa del territorio del norte.

Si observáramos la opinión de los contemporáneos de Güemes veríamos que muchas veces lo designan federal, lo designan caudillo como al resto de los caudillos. Sin embargo, Güemes, desde el punto de vista teórico no adopta una posición federal. Si en Argentina la autonomía tenía su correlato posterior con una doctrina federal, ello no ocurre con la actitud federal de Güemes, ya que nunca, en ningún documento (por lo menos no se lo ha encontrado hasta ahora) adhirió a una posición federal; por el contrario, adhirió, en cierto momento, en ciertas proclamas, a la teoría de la monarquía inca, proclamada por Belgrano, una monarquía que, con las características del siglo pasado, era evidentemente opuesta a toda la organización de un estado federal como la que planteaba Artigas.

Si seguimos avanzando en el análisis de los hechos de nuestra historia y tratamos de determinar dónde se produce otra ruptura del estado centralizado, vemos que el estado, el gobierno central, se disuelve en el año ‘20 pero se reconstruye con posterioridad con el Congreso del ‘24 y con la presidencia de Rivadavia.

El Congreso del ‘24 es aceptado en general por el conjunto de las provincias; se mantiene la idea del estado centralizado en el resto de las regiones del país. La región del noroeste, salvo Salta y Jujuy, no fue abandonada por el gobierno central en el cumplimiento de las tareas históricas de las guerras por la independencia. El gobierno central fracasó, incluso abandonó al dominio portugués en determinado momento, la Banda Oriental. Hizo entrega de la Banda Oriental al poder español y posteriormente a otro estado extranjero como era el portugués. En la región de Salta se produjo e! conflicto entre Güemes y Rondeau. Pero en el resto del país, Tucumán, por ejemplo, defendida por el ejército de Belgrano; Cuyo que participa en toda la campaña libertadora de San Martín, participa activamente con soldados, elemen¬tos logísticos, ganados, con cultivos de trigo en estancias que se llamaban Estancias de la Patria para el abastecimiento de esos ejércitos; la región no es afectada por una política errónea del gobierno central. No se abandonó Cuyo, Tucumán, Catamarca ni La Rioja.

En consecuencia la idea de unidad permanece siempre activa, estuvo presente en toda esa región de nuestro país,y no hizo crisis sino en el momento en que se consolida la presidencia de Rivadavia con posterioridad a la reunión del Congreso del ‘24.

Entonces: ¿cuáles fueron las causas que produjeron esta ruptura del estado centralizado, esta rebelión contra la presidencia de Rivadavia?.

No se trata ya de las guerras de la independencia, las guerras de la independencia terminaron en diciembre del ‘24 con el triunfo en la batalla de Ayacucho y hubo que enfrentar solamente los restos rea¬listas que quedaron en el Alto Perú después de ese triunfo. Se trataba de cumplir con los objetivos que hacen a la formación del estado nacional que significa, por un lado, un estado único, un estado con una unidad de gobierno, no quiero decir con esto un estado unitario, y además un estado independiente de todo poder extranjero. Pero un estado independiente de todo poder extranjero significa un estado in¬dependiente también desde el punto de vista económico de todo poder extranjero. Y desde los años ‘24, ‘25, ‘26, hasta culminar el año ‘27, se produjo en la provincia de La Rioja —donde tuvo origen la nueva rup¬tura del estado centralizado, esta vez contra la presidencia de Rivadavia— el conflicto por la explotación de los minerales de Famatina; frente a las concesiones efectuadas por el gobierno de Buenos Aires, se produjo el levantamiento de Facundo Quiroga contra la Presidencia,

Y junto a otros elementos políticos que se unen en esa coyuntura, se produjo la formación de una nueva vertiente del federalismo, que es el federalismo del interior con centro en las provincias de Cuyo, La Rioja, Córdoba y Santiago del Estero. Y ese levantamiento se pro¬dujo bajo un lema que aparentemente es un lema reaccionario, un lema anacrónico —que José Ingenieros en su libro “La evolución de las ideas argentinas” trata de feudal, como una expresión de toda la ideología atrasada, feudal, de los caudillos— que es “Religión o muer¬te”. Pero la bandera de “Religión o muerte”, levantada por Facundo Quiroga en esa oportunidad, tiene estrecha relación con la idea de formación del estado nacional en forma autónoma, sin la presencia de capitales extranjeros, dado que frente a un pueblo predominante¬mente católico y la presencia de extranjeros que en el concepto de la época son considerados “herejes”, porque son protestantes o anglica¬nos, se levanta como una ideología defensiva la bandera de “Religión o Muerte” ante la presencia de esos extranjeros que pretenden extraer las riquezas de una provincia. Y quienes han analizado en forma su¬perficial el significado del lema de Facundo Quiroga al margen de la realidad histórica, han olvidado también que la bandera en la cual llevaba ese lema, la bandera negra con tibias cruzadas, era la bandera que habían utilizado los Dragones Infernales de Güemes, la tropa selecta de Güemes, en la defensa del norte. Entonces, esa bandera simbolizaba la resistencia frente al poder extranjero y esa bandera en otro contexto histórico y con ese contenido de “Religión o Muerte” la utiliza Facundo Quiroga en la oposición a la explotación por parte de capitales extranjeros de los minerales del Famatina para que sean explotados de acuerdo a lo que resolviera la provincia de La Rioja, sin la presencia de esos capitales.

Si observamos estos tres ejes estructurales, Artigas, Güemes y Facundo Quiroga, de ruptura del estado centralizado, ve¬ríamos que los tres ejes tienen en común el objetivo de formar un estado nacional, de cumplir las tareas que implican un estado nacional soberano, sin las connotaciones negativas que le atribuía Bagú en ese artículo donde hacía la analogía entre los unitarios y el centralismo y la unidad en los estados nacionales. Frente a esos intentos de forma¬ción de los estados nacionales hay, evidentemente, una política unitaria que, desde el punto de vista formal, es similar, se asemeja, a la política europea de formación de los estados nacionales.

Se puede observar que la política unitaria trata de hacer de nuestro país un país como lo fueron los países europeos de la época. Trata de establecer parlamentos, una constitución, impulsar el desarrollo económico; y utiliza una ideología que es la ideología predominante en los estados europeos, la ideología propia de esa etapa histórica de las revoluciones burguesas en ascenso, que es la ideología liberal. Liberalismo que, a diferencia del liberalismo de Moreno o de Castelli o de Belgrano, no es un liberalismo de tipo político sino, además, es un liberalismo económico. Y ese desarrollo económico la política unitaria lo trata de hacer —dada la carencia de capitales, de recursos internos en el país— a través de las inversiones extranjeras. Entonces tenemos diversas etapas de esa formación de la política unitaria don¬de se notan, primero, la presencia de inversiones extranjeras y de con¬trol extranjero de los resortes económicos principalmente durante la presidencia de Rivadavia, pero que ya se manifestó durante el gobierno de Martín Rodríguez con el ministerio de Rivadavia, en ese periodo que José María Rosas ha denominado “fenómeno anticipado de imperialismo financiero”, que tiene las características que luego tuvo en las últimas décadas del siglo, el desarrollo del imperialismo. Lo observamos, en la política económica de Rivadavia primero, la contratación de empréstitos (el empréstito de la Baring Brothers terminado de pagar por nuestro país en el año 1901, habiéndose pagado catorce veces el monto que recibió nuestro país); también la fundación del Banco de Descuento, primero, y del Banco Nacional después, con la presencia de capitales británicos en el control del Banco; observamos concesiones mineras a capital extranjero (la expresión más notoria fue la de los minerales de Famatina): observamos la Ley de Enfiteusis, que es la que posibilitó posteriormente la formación de la oligarquía terrateniente argentina; y además, relaciones comerciales de tipo unilateral con Gran Bretaña, no relaciones económicas diversificadas sino predominantemente unilaterales, dirigidas a Gran Bretaña, que nos traía los productos manufacturados que debían ser comercializados en el país.

Posteriormente, en la política unitaria encontramos (derrotada ya la presidencia) elementos de tipo político y de tipo militar que contra¬dicen la formación de ese estado nacional independiente. En esa época es probable que las consecuencias de una política económica como la intentada por Rivadavia o por los unitarios fueran difíciles de prever; qué consecuencias traerían para el país, ese tipo de inversiones de ca¬pitales extranjeros y de control de resortes claves en la economía del país.

Pero si, en la formación del estado nacional y en el concepto de soberanía, son mucho más notorios los elementos de tipo político y militar. Entonces cuando la política unitaria intenta recuperar el poder del estado a través de la campaña de Lavalle, vemos: ocupación francesa de la isla Martín García; utilización de Lavalle de la isla Martín García para la formación de su Ejército Libertador; transporte de Lavalle en buques franceses a la región de Entre Ríos; transporte de Lavalle en buques franceses —que están bloqueando el Río de la Plata, que están enfrentando a uno de los elementos esenciales que hacen a la soberanía de un estado— a la provincia de Buenos Aires; consideración, en los tratados que se celebraron con posterioridad, de los ejércitos unitarios como fuerzas auxiliares de las fuerzas francesas bloqueadoras; ofrecimiento a Lavalle (hecho que señala Félix Frías en su discurso cuando son repatriados, desde Bolivia los restos de Lavalle), del grado de general de Francia una vez que se firman los acuerdos entre los franceses y la confederación.

Entonces, esos elementos políticos que se observan en ese momento contradicen uno de los principios esenciales de un estado nacional como es el principio de soberanía, que fue defendido frente a los bloqueos por la Confederación Argentina.

Otra forma de encarar la lucha entre unitarios y federales ha sido la que Sarmiento ha sintetizado en Civilización y Barbarie. Podríamos hacer sinónimos de “civilización y barbarie” y “unitarios y federales”; en el concepto de Sarmiento, aunque lo elabora mucho más, tienen ese significado.

La civilización para Sarmiento, tal como lo expresa con toda claridad en el Facundo, pero para decirlo con las palabras que emplea en un elogio —quizás el único elogio que hizo— a la colonización española, en El Progreso de Chile, el 27 de setiembre de 1844, significa lo siguiente:

“…Porque seamos justos con los españoles. Al exterminar a un pueblo salvaje cuyo territorio iban a ocupar, hacían simplemente lo que todos los pueblos civilizados hacen con los salvajes, lo que la colonia efectúa deliberadamente o indeliberadamente con los indígenas, absorbe, destruye, extermina. Si este procedimiento terrible de la civilización es bárbaro y cruel a los ojos de la justicia y de la razón es, como la guerra misma, como la con¬quista, uno de los medios de que la providencia ha armado a las diversas razas humanas y entre éstas a las más poderosas y adelantadas, para sustituirse en lugar de aquellas que por su debilidad orgánica o su atraso en la carrera de la civilización no pueden alcanzar los grandes destinos del hombre en la tierra. Puede ser muy injusto exterminar salvajes, sofocar civilizaciones nacientes, conquistar pueblos que están en posesión de un te¬rreno privilegiado, pero gracias a esa injusticia la América en lugar de permanecer abandonada a los salvajes incapaces de progreso está ocupada hoy por la raza caucásica, la más perfecta, la más inteligente, la más bella y la más progresista de todas las que pueblan la tierra. Así pues, la población del mundo está sujeta a revoluciones que reconocen leyes inmutables y las razas fuertes exterminan a las débiles, los pueblos civilizados suplantan en la posesión de la tierra a los salvajes…”.

Entonces, estos conceptos de Sarmiento ( les podría leer también conceptos de Félix Frías, de Florencio Varela, donde presentan como anacrónico el planteo de independencia que se hace frente a los bloqueos francés y anglo francés. donde consideran que San Martín —que ofrece sus servicios, para hacer frente a esos bloqueos, defendiendo el principio de soberanía, esencial a la formación de un es¬tado nacional— tiene un planteo anacrónico, un planteo producto de los viejos esquemas de San Martín, producto de las guerras de la independencia en las cuales había luchado) significan la oposición a los plan¬teos fundamentales, esenciales, para la formación de ese estado nacional. Un estado nacional implica independencia política, implica independencia económica, soberanía. La política unitaria, en general, des¬de el punto de vista económico, desde el punto de vista político, observó aspectos superficiales, secundarios de la formación de los estados nacionales europeos, como la Constitución, o el liberalismo, que pueden ser importantes, pero omitió los aspectos esenciales como son los planteos de independencia del estado y de soberanía.

Con respecto a la política federal uno de los aspectos que hay que tener en cuenta es que no se puede tomar un único federalismo sino que hay tres federalismos, que son: el federalismo del litoral, el federalismo del interior y el federalismo de Rosas, con características muy particulares, este último, sobre todo con características confederales. Ese federalismo no alcanzó a elaborar una política de conjunto; se fraccionó en políticas que cada uno de estos federalismos expresaba de acuerdo a distintas realidades. Y era un federalismo que tenía el planteo de formación del estado nacional pero que se asentaba sobre bases débiles.

El planteo unitario es el proyecto que triunfa posteriormente en el ‘53, en la batalla de Caseros, en el ‘61, con la batalla de Pavón, posteriormente con la Generación del ‘80, y el que hace de nuestro país un país que tiene una independencia política formal pero no tiene una independencia política real porque carece de la independencia económica que definen a todo estado soberano.

(Conferencia pronunciada en el Seminario de Historia hacia las jornadas latinoamericanas sobre nacionalismo revolucionario, Librería Liber Arte, Buenos Aires, 30 de agosto de 1988, publicada en Estudios de Historia Constitucional, La Plata, Centro de Investigaciones en Ciencias Políticas, 1989).

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