LA INTERPRETACIÓN LIBERAL DE LA HISTORIA

por Cátedra

(Por Ramón Torres Molina): La interpretación liberal de la historia argentina es un elemento teórico-ideológico que complementó el plan político elaborado por la generación del ’37, aplicado por los vencedores de Caseros y Pavón, que culminó con la generación del ’80.

Si se intentaba hacer del nuestro un país con cultura e instituciones europeas, debía eliminarse todo contenido ideológico que en la valoración de la historia fuese contrario a los objetivos políticos de las oligarquías gobernantes.

La tarea histórica de construir el Estado Nacional que implicaba un país independiente, con una economía capitalista desarrollada, en pleno ejercicio de su soberanía, fue iniciada por la Revolución de Mayo y de inmediato frustrada por los sectores que se apropiaron del poder político y se subordinaron a la política de las grandes potencias de la época. Entonces, la soberanía se transformó en una formalidad del pasado, en el recuerdo de las guerras por la independencia; no fue ya el elemento esencial que define a un Estado Nacional.

La defensa de la soberanía durante los conflictos internacionales del siglo pasado (simbolizada en el Combate de la Vuelta de Obligado) fue teorizada por la generación del 37 como una lucha entre la democracia y la tiranía. Para esa concepción el valor supremo era la democracia y no la soberanía y se propugnó entonces la alianza con el enemigo extranjero.

Los escritos de Iriarte, de Félix Frías, de los hermanos Varela o de Alberdi, por ejemplo, son la expresión de la ideología colonialista que subordinó la soberanía del Estado a los intereses de la oligarquía aliada al poder extranjero.

La ideología liberal sistematizó desde el punto del vista teórico el planteo sobre la necesidad del exterminio de toda otra ideología contraria al proyecto europeísta.

Sarmiento lo expresó en aquella oposición entre la civilización y la barbarie. La historia, para Sarmiento tenía una dirección, un sentido; la civilización se imponía exterminando a la barbarie.

Para que también hubiese un exterminio ideológico Sarmiento hablaba de la necesidad de educar. Intentaba sustituir así una cultura por otra cultura. No se trataba de profundizarlos valores de la cultura de los pueblos de América sino cambiarlos.

La importación de educación intentaba quebrar los valores de la propia cultura. Y una población cuyos valores son cuestionados o alterados por otra se transforma en objeto histórico de colonización o destrucción.

En ese complejo proceso de sustitución de valores Alberdi propuso la importación de personas. Gobernar es poblar significaba cambiar la población por otra población con cultura diferente.

Los esfuerzos de Alberdi en Las Bases tendientes a establecer la libertad de cultos estaban dirigidos a atraer inmigración anglosajona; esta inmigración cambiaría la cultura del país.

La inmigración italiana y española que llegó (contrariando los objetivos de Alberdi) no cambió la cultura del país por una cultura anglosajona, pero creó, en la interpretación de la historia, un espacio neutro, sin valores, que posibilitó la implantación de un modelo de historia que complementó el plan político dé la oligarquía. La ideología histórica dominante impregnó a las corrientes inmigratorias que carecían de valores para interpretar nuestra historia, con los mismos valores de la ideología histórica dominante que eran los de la oligarquía.

Sarmiento fue el teórico de la destrucción; Alberdi intentó construir, sobre esa destrucción, una sociedad europea. Mitre y López fundaron una historia indiscutida, que no admitía cuestionamientos, que legitimaba a los sectores sociales que ejercían el poder.
Las Historias…. de Mitre y la Historia… de López se constituyeron en la historia oficial, que consagraba próceres y proscribía personas y en la que el pueblo no era protagonista.

La falsificación de los hechos y su interpretación de acuerdo con los valores ideológicos de la oligarquía sólo fueron contrarrestados por el folclore, que decía otra cosa sobre esos hechos, pero no por una ciencia de la historia que cuestionara a la historia impuesta.

Existía entonces una historia oficial que consagraba los valores de la oligarquía y una historia del pueblo limitada a las valoraciones del folclore de los pueblos del interior.

Esa interpretación liberal de la historia reivindicaba a la Revolución de Mayo pero silenció o cuestionó documentos que surgieron de ella, como el Plan de Operaciones redactado por Moreno o las Instrucciones Orientales de 1813. Las agresiones extranjeras contra los intentos por formar un Estado Nacional soberano fueron llamadas, por esa historia, luchas contra la tiranía. Y los protagonistas de las últimas resistencias contra el poder oligárquico fueron calificados “salteadores de caminos” o “bandoleros”.

Se impuso así la civilización, con su constitución incumplida, los ferrocarriles y los congresos del fraude.

La interpretación liberal de la historia fue una labor teórico-ideológica de la oligarquía necesaria para que un país, que había luchado por su soberanía, pudiese continuar siendo una colonia. La interpretación liberal de la historia contribuyó, así, a la consolidación de un país dependiente.

( Publicado en Crisis, Buenos Aires, diciembre de 1989.

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