LA NOCHE DE LOS LÁPICES

por Cátedra

(Por Ramón Torres Molina): La represión contra los estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata en 1976, fue uno de los ejemplos de las grandes batallas que la dictadura militar llamó lucha contra la subversión. Empleando métodos que los teóricos de la contrainsurgencia llamaban no convencionales (desaparición de personas y torturas), se reprimió todo intento de la población por defender sus derechos, pretendiéndose la destrucción de toda forma de organización popular que resistiera les planes que significaban la entrega de la soberanía de la nación.

Los estudiantes secundarios habían superado reglamentos de décadas anteriores que prohibían su agremiación y a partir de los últimos años de la década del 60 tuvieron una intensa participación en las luchas políticas del país alcanzando su máxima expresión en el período 73-76.

El mensaje de la dictadura fue claro. No se podía pensar en cambiar un sistema político injusto que aseguraba mediante el ejercicio del poder el mantenimiento de los privilegios de una minoría aliada a los intereses extranjeros y postergaba a las grandes mayorías populares. El sistema político estaba establecido para siempre y cualquier intento por modificarlo sería reprimido mediante el poder del estado en la forma más irracional. Entonces el terrorismo de estado asesinó e hizo desaparecer a niños y adolescentes. La dictadura fue, así, una precursora bárbara, de las teorías sobre el fin de la historia.

Si consultamos los datos registrados por organismos de derechos humanos complementados por otras fuentes (Abuelas de Plaza de Mayo, CONADEP, Equipo Argentino de Antropología Forense y CLMOR),obtenemos los siguientes datos sobre la represión contra niños y adolescentes:

Niños menores de trece años desaparecidos 76
De trece años de edad desaparecidos 4
De catorce años de edad desaparecidos 12
De quince años de edad desaparecidos 14
De dieciséis años de edad desaparecidos 42
De diecisiete años de edad desaparecidos 69
Son 217 desaparecidos que no hablan cumplido los dieciocho años de edad.

En los juicios que se siguieron contra las Juntas Militares y el personal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires se investigó el caso de la Noche de los Lápices. Los autores intelectuales de su desaparición fueron condenados. Algunos de los ejecutores fueron procesados. Otros se ampararon en la ley de obediencia debida. Los condenados finalmente fueron indultados por decreto presidencial.

Restablecido el sistema constitucional predomino la ideología del posibilismo. No se trataba ya de modificar el sistema político. Los jóvenes fueron llamados a disputar elecciones internas en partidos cada vez mas irrepresentativos o a un gremialismo inmediatista en los centro universitarios .No se los convocó a ninguna epopeya como pudo ser la defensa de la soberanía de la Nación, o de su patrimonio económica, o a luchar por los derechos de los trabajadores y los marginado del sistema. Las consecuencias fueron la despolitización y el desinterés por los grandes temas nacionales.

Dieciséis años después de La noche de los lápices los secundarios de hoy revierten el individualismo y desinterés por los problemas del país. Organizan centros de estudiantes y coordinadoras. Defienden la escuela pública con consignas que recuerdan las de la década del 60 y primeros años de los 70.Es el triunfo de los adolescentes desaparecidos que quisieron vivir el país. Es también, el futuro de la patria.

(Publicado en Página 12, La Plata, 19 de septiembre de 1992).

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