EL SENADO EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

por Cátedra

(Por Ramón Torres Molina): Se ha planteado un debate en la Provincia de Buenos Aires referido a la eliminación del Senado. Los fundamentos para proponer esa eliminación están referidos al costo que significa para la Provincia mantener en funcionamiento dos cámaras, cuando bastaría con una sola cámara, la de Diputados, para discutir y sancionar las leyes, como se hace en la mayoría de las provincias argentinas.

Pero si se comparan los gastos de la totalidad de las legislaturas argentinas se advierte que el mayor o menor gasto no depende de que el sistema sea bicameral o unicameral, sino de la forma en que se administran los recursos del Estado. Hay legislaturas bicamerales que gastan menos que otras que tienen una sola cámara.

El objetivo de bajar el costo del sistema político es un objetivo compartido por el conjunto de la sociedad. Pero el desprestigio del sistema político es consecuencia de la falta de representatividad de los partidos políticos y de sus dirigentes que no logran interpretar las necesidades de la sociedad y plantear con claridad un proyecto de país que contemple los intereses permanentes de la Nación. Los partidos políticos se alternan en el gobierno cumpliendo indistintamente el papel de gobierno u oposición mientras las decisiones sobre el modelo de país son tomadas en los grandes centros internacionales de poder. No son entonces los gastos de la política los que llevan a la crisis al sistema político sino la falta de un proyecto como nación soberana. Tomando en cuenta las últimas décadas el costo del sistema político se ha reducido en forma considerable. El riesgo de hacer de este tema el eje de la política argentina lleva a no considerar los temas centrales del Estado como la deuda externa, la extranjerización de nuestra economía, la desocupación, la exclusión social, la desigualdad de ingresos o la inseguridad.

La conveniencia o no de mantener el Senado de la Provincia de Buenos Aires debe analizarse de otra forma. El sistema bicameral argentino no ha tomado los antecedentes de Inglaterra o Francia con una historia constitucional distinta donde el sistema bicameral tiene otro significado histórico. Su fuente fue la Constitución de los Estados Unidos, que establece en una de sus cámaras la representación igualitaria de los estados que componen la federación. Los senadores no representan al pueblo sino a los estados y en el caso argentino a las provincias. Es la organización propia de un estado federal. Las partes que componen un estado federal tienen igual representación en una de las cámaras (el Senado). La otra cámara (representantes o diputados) toma en cuenta a la población y sus miembros representan al pueblo.
La Constitución de la Provincia de Buenos Aires establece que tanto senadores como diputados representan al pueblo. Los senadores no tienen una representación regional como en el Senado de la Nación.

El primer antecedente constitucional de la Provincia fue el Proyecto de 1833 que proponía un sistema bicameral en el que los senadores tenían una representación regional (doce miembros, seis por la ciudad y uno por cada dos de las secciones electorales de la campaña). La Constitución de 1854, la primera constitución de la Provincia de Buenos Aires, estableció también un sistema bicameral con representación regional (doce por la ciudad, y uno por cada sección de campaña). En ese momento histórico el sistema bicameral adoptado por la Provincia de Buenos Aires tenía también un significado político ya que Buenos Aires se encontraba separada de la Confederación que había establecido un sistema bicameral en la Constitución de 1853. El Estado de Buenos Aires imitaba así en su poder legislativo a la Confederación.

La Constitución de 1873 desvirtuó esa representación regional del Senado provincial y tomó a la población como la base para la elección de los senadores, de tal forma que por cada dos diputados provinciales se elegía un senador. Esto se mantiene con las constituciones de 1889, 1934, 1949 y subsiste en la actualidad con la reforma de 1994 (un senador por dos diputados).

Es decir, que habiendo perdido el Senado la representación regional que tenía en la Constitución de 1854 el mantenimiento del cuerpo carece de razón de ser. O se le otorga una representación regional como tenía originalmente y se reestructuran las secciones electorales de forma tal que constituyan realmente una unidad regional con representación igualitaria, o se lo suprime. En este caso la reforma constitucional deberá contemplar a qué órganos se le otorgan las funciones que hoy son específicas del cuerpo.

(Publicado en El Día, La Plata. 15 de febrero de 2001).

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